Una palabra no equivale a una genealogía única
Cuando preguntamos por el origen de “los duendes” solemos mezclar tres cuestiones: el origen de la palabra, el origen de determinadas imágenes y el origen de seres locales que después fueron comparados con el duende europeo.
Separar esas capas evita afirmar que todas las culturas heredaron el mismo personaje.
La llegada de categorías europeas
Con la colonización circularon palabras, relatos y categorías religiosas europeas. Algunas figuras locales fueron comparadas con trasgos, espíritus o demonios, mientras otras conservaron nombres y funciones propias.
Las tradiciones americanas no son simples copias
Aluxes mayas, chaneques mesoamericanos, Muki andino, Pombero guaraní, Trauco chilote, Curupira brasileño y otras figuras poseen territorios, reglas y significados específicos. Traducirlos todos como “duendes” puede ser útil para una búsqueda, pero empobrece su contexto.
La capa contemporánea
En los siglos XX y XXI se sumaron gnomos de jardín, elfos, leprechauns, literatura fantástica y esoterismo comercial. La imagen actual del “duende” es, por eso, una mezcla de muchas épocas.