Arquetipo
Duendes del Resguardo
Estos duendes acompañan el gesto consciente de guardar.
Su presencia señala un lugar donde algo se cuida en el tiempo: una moneda, una nota, un pequeño símbolo material. Guardar es una forma de atención; un modo de reconocer que el futuro también forma parte del presente.
Los Duendes del Resguardo habitan procesos de reserva, constancia y previsión. Acompañan decisiones pequeñas que, sostenidas, construyen estabilidad. Su sentido aparece en la continuidad y en el cuidado cotidiano.
Piezas simbólicas artesanales que acompañan prácticas humanas de cuidado.
Arquetipo
Duendes del Ritmo
Estos duendes acompañan procesos que se desarrollan con tiempo.
Habitan los espacios donde el ritmo personal se expresa: una mesa de trabajo, un cuaderno, una entrada habitual, un rincón elegido. Su presencia recuerda que lo sostenido avanza incluso cuando no se nota.
Los Duendes del Ritmo acompañan continuidad, pausas necesarias y repetición consciente. Ayudan a volver al paso propio y a reconocer que cada proceso tiene su cadencia. El sentido se construye mientras el camino continúa.
Piezas simbólicas artesanales que acompañan prácticas humanas de tiempo.
Arquetipo
Duendes del Amparo
Estos duendes acompañan la presencia en el hogar.
Habitan el espacio doméstico como figuras serenas que invitan a permanecer. Su función es recordar que el hogar puede ser un lugar elegido, de calma compartida y sostén cotidiano.
Los Duendes del Amparo se ubican donde se busca tranquilidad: una repisa, una mesa baja, un rincón íntimo. Su presencia acompaña momentos de recogimiento y descanso, integrándose al ritmo del hogar. A veces, estar juntos es suficiente.
Piezas simbólicas artesanales que acompañan prácticas humanas de presencia.